jueves, 28 de diciembre de 2006

VUELTA A LAS ANDADAS

Cuando el gobierno Montilla daba síntomas de regeneración, cuando la lógica parecía imponerse, siendo los ciudadanos el eje de su gestión. Decidimos meternos en una nueva “cruzada” a la deriva.
¿Qué gana Cataluña impugnando la tercera hora de castellano? ¿Qué ganan nuestras futuras generaciones? ¿Adónde nos lleva este nuevo enfrentamiento innecesario?
Lo más incomprensible es que esta hora, no supone la merma de ninguna otra, ¿Acaso queremos negar una mejor formación, únicamente porque interesa electoralmente?, por momentos siento que el odio irracional de los nacionalistas, no conoce fin.
Los errores del presente los veremos en el futuro, y las palabras de nuevo se las lleva el viento, la LENGUA sigue siendo un tema de enfrentamiento, eso sí sólo para unos cuantos que niegan la libertad y la ley en interés propio.

EQUIVOCAR EL CAMINO

Si en algo ha destacado, a lo largo del transcurrir de los tiempos, Cataluña, es en su dinamismo social y económico. La burguesía tuvo su primer despertar en esta tierra, catalanes fueron muchos de aquellos hombres cuya iniciativa ayudaron a salir a España de su letargo histórico y muchos los emprendedores que han dado a nuestra sociedad un nombre más allá de nuestras fronteras.
Y sin embargo, cuando el tejido industrial y empresarial se vuelve más competitivo, cuando la solidez de penetración en los mercados y su fidelización se convierte en hecho fundamental para el sostenimiento de este “status quo” en el que vivimos. Precisamente en este momento, es cuando los políticos catalanes, han dado la espalda al desarrollo creado durante generaciones.
Me explicaré, cuando hablamos de empresas, hablamos de capacidad comercial y de esta depende éxito de las mismas. No sólo hay que tener un buen producto, un precio competitivo o una gestión efectiva, además y sobretodo hay que vender, y en esto siempre nos han dado lecciones a cualquier punto cardinal de “esto” llamado Estado.
Pero a todo a lo anteriormente dicho, hay que unir que los mercados están compuestos de personas, y a éstas hay que añadirles un componente sociológico o emotivo que lleva a tomar decisiones, más allá de gustos o precios. Y esto es lo que han olvidado los que gestionan los intereses “la terra”.
No vale, no sirve, apoyarse en que odios, en recelos al centralismo “central”. No se pueden cometer errores que terminen pagando aquellos que aportan los capitales humanos y económicos necesarios para hacer una Cataluña importante.
No se puede despreciar unas olimpiadas porque no sean en tu tierra, no se puede despreciar ni aunque sea con las palabras a aquellos que suponen tu primer y más importante mercado y estos errores se pagan caros.
Cataluña lleva muchos años siendo referencia y ni “egoismos nacionalistas innecesarios” ni aportaciones lingüísticas territoriales ayudan. España es un excelente socio, el mejor, para esta tierra, muchas son las Pymes que exportan a otros territorios creando riqueza para los que aquí vivimos y no podemos olvidarlo.
Y si alguno se pregunta, ¿Porqué nos odian? Quizás porque tenéis dinero, pero seguramente no es odio, es envidia, envidia de no tener el desarrollo y la fuerza que Cataluña tiene.
Así que tenemos dos opciones, trabajar por el interés general, que es el propio, o dedicarnos a mirarnos el ombligo y dejar que otros te igualen.

sábado, 16 de diciembre de 2006

PALABRA PROHIBIDA

Cataluña posee sobrados encantos, desde la belleza de Gerona, pasando por el dulce paladar del “mel i mato” hasta llegar a la admirable tenacidad y capacidad de negociación de sus gentes.
En el plano de la política, esta tierra también tiene aspectos que te hacen saborear la amplia diversidad de las tendencias, sus particularidades, diferencias y compromisos (naturalmente si te gusta y este es mi caso). Encuentras en el espectro desde la más extrema izquierda a la derecha más reaccionaria, pasando por todo tipo de acepciones independientes (en el caso de elecciones municipales) hasta el extenso y desconcertante mundo del Nacionalismo. Y esto indica que la salud democrática está garantizada, al menos en la posibilidad de elección.
Sin embargo todo este abanico de opciones, han permitido que suceda en la sociedad un hecho insólito, a mi modo de entender la libertad de expresión, como es la connotación negativa que conlleva pronunciar España. Produciendo por tanto su eliminación del lenguaje público, a riesgo de ser tachado de cualquier barbaridad al uso.
Lo correcto políticamente es hablar de Estado Español (por otra parte cometiendo un error histórico, al tratarse de una definición introducida por el régimen franquista, para intentar dotar mediante el lenguaje, de una inexistente democracia de cara a la galería). En este caso la intención es bien diferente, poner fuera de circulación un “sustantivo” por tratarse de un imaginario enemigo de los intereses catalanes.
El día que entendamos que España, es hablar de la construcción de un edificio de intereses comunes, que nos benefician a todos por igual, y que se trata de un paso previo al de una comunidad más amplia y necesaria para el futuro como es Europa, habremos dado un gran paso para erradicar los miedos y las discrepancias. El problema es que a muchos, toda esta controversia les suponen votos y poder, y esa es harina de otro costal.

martes, 12 de diciembre de 2006

CASTELLANO O CATALÁN

Cuando llevas un tiempo prudencial en Cataluña, aprendes que la lengua no es un motivo de conflicto, por lo menos para la amplia mayoría de los catalanes. Cada uno utiliza en su ámbito privado su lengua de referencia, normalmente por motivos familiares.
Al mismo tiempo descubres, que en la mayoría de los casos (sobretodo en los más jóvenes) existe un auténtico bilinguismo y que indistintamente de su lengua materna, hablan con unos y otros en el idioma que se conocieron. Es curioso ver en una misma mesa como un matrimonio se habla en castellano y se dirijen a sus hijas en catalán, tan curioso como imposible de comprender para aquellos que sólo disponemos de una lengua de referencia.
¿Cuáles son entonces los problemas que plantea la coexistencia de ambas lenguas?
La evidente realidad de la utilización de ambas lenguas en Cataluña se rompe, cuando algunos intentan imponer su idioma, por ser el único que reconocen como propio, cuando se sancionan a los comercios por rotular en la otra lengua oficial, cuando se menosprecia la existencia y la realidad. Ése es el problema.
El Nacionalismo comete al mismo tiempo otro error más grave, confunde la cultura y el amor por la tierra con un hecho diferenciador. Las lenguas no deben servir para dividir, sino para enriquecer. Y siendo más prácticos, dejar de estudiar o utilizar el tercer idioma más hablado del mundo, es cuanto menos un error de bulto, sobretodo cuando se hace por pura obstinación.
Estoy seguro que hace 25 años el catalán pudiera estar cerca de desaparecer, pero hacer hoy una bandera de aquello es mentir. Mentir porque hoy la educación pública se realiza en catalán, la televisión pública emite en catalán, la prensa escribe en catalán y la inmensa mayoría de los ciudadanos conocen el idioma y lo identifican como propio. ¿Porqué intentar poner a la otra lengua en la penosa situación en que se encontraba la propia en la dictadura?. Quién lo sabe
Sin embargo, parece algo está cambiando, el otro día el mismísimo Carod Rovira dijo que "la lengua tiene que dejar de ser una cuestión de enfrentamiento", un brindis por ello, yo desde que llegué no he denunciado a los restaurantes que sólo tenían cartas en catalán, así que mi paso está dado...

domingo, 10 de diciembre de 2006

AL PASAR EL TIEMPO

Hace más de un año que vine, quizás ahora mirando hacia atrás es más fácil poder valorar lo sucedido y quizás mirar hacia delante con otra perspectiva.
Es seguro que cuando llegué traía una mochila llena de prejuicios y rencores hacia algo desconocido. También pongo en mi "debe" los rencores absurdos que se tienen del vecino.
Pasado el tiempo y con las vivencias adquiridas llega el momento de valorar lo que pensaba, juzgar lo sentido y narrar lo vivido.
Ni es lo que pensamos desde fuera, ni es lo que se imaginan desde dentro, como siempre....
Es evidente que los sentimientos son la parte más importante, más importante que las creencias, y nada que lo que en adelante juzgue estará exento de ellos, nada es imparcial y tampoco yo pretendo serlo.