Han sucedido esta semana acontecimientos económicos de todo calado, vertiginosas caídas de empresas hasta hace poco impensables, turbulencias gigantes en la liquidez y desmoronamiento general del sistema hasta ahora conocido.
Muchos analistas (algunos con sonrisas indisimuladas) han contemplado como el rompecabezas económico global se hacía trizas por unas erróneas calificaciones de deuda (subprime), que nadie puede atender.
Y ante el cataclismo general, en los EEUU, el Tesoro ha decidido acudir al rescate, nacionalizando hipotecarias, financiando aseguradoras y creando Agencias para comprar deuda "intoxicada".
Uno que tiene el firme convencimiento que el mercado (el dinero que fluye) ha sido extorsionado por un afán "corrosivo" de multiplicar beneficios, tiene al mismo tiempo el sentimiento encontrado de no poder comprobar si siguiendo las leyes que marcan el Capitalismo, el mercado es capaz de "regenerarse". Sin embargo el miedo (factor riesgo) ha podido con todos y a costa de todos pagaremos los errores de unos cuantos (los que más tienen por otra parte).
Es cierto que ningún gobierno puede permanecer impasible, mientras se dilapidan cientos de miles de puestos de trabajo, ni ver como ahorradores e inversores asumen suma cero y mucho menos cuando eres la potencia mundial y medio mundo ha comprado aquello que has vendido y con tu moneda.
No tengo muy claro si esto es la punta del iceberg o se trata de los efectos del tsunami (y vemos los primeros cadáveres), lo que tengo claro es que ni la misma cosa puede ser vendida mil veces, ni lo que entendemos por capitalismo seguirá igual cuando esto pase. Pero lo que sí os puedo asegurar es que la culpa la tenemos todos, porque esto no es otra cosa, que el efecto de la codicia humana. Y para ejemplo España y su desastre inmobiliario....con lo felices que éramos....
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