Hace apenas dos horas recibía la llamada del Roncho, Boli y Jesús, celebrando una tradición histórica para mis amigos en épocas pilaristas, la cena (bien regada) en las casas regionales. Antiguamente en plaza de los sitios y últimamente en el paseo.
Los escuchaba disfrutar de la fiesta, amenizada de ribeiros y otros caldos, y suavizada con productos como el queso, ibéricos y otros manjares (aunque a veces el precio asusta). Me han enviado una foto donde decían que me animara, que me esperaban y es en esos momentos cuando no puedo evitar (todavía) sentir morriña.
Hoy ha sido un día duro profesionalmente hablando y la verdad es que me hubiera apetecido disfrutar de su compañía, soltar mis tensiones y quizás terminar "meneando" una enorme jarra mientras sonara el "ambrosin" en la fiesta de la cerveza.
Cuando estás allí deseas salir para evitar el bullicio, cuando estás lejos sólo recuerdas....que injusto...
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