martes, 24 de julio de 2007

SEGUNDA PARTE

Bien es cierto y puesto que reclama su trocito de éxito, Ernesto (Roberto para los amigos) consiguió el mejor tiempo en vuelta rápida, pero como el anuncio "el TOTAL es lo que importa".
Cerrado el capítulo karts, la gente decidió que tenía hambre, la adrenalina y la cerveza (si nos hacen la prueba no salimos ni a dar media vuelta), nos encaminaron a la calle Laurel para comer algo. De allí los más extasiados nos fuimos al hotel con la intención de descansar, pero como la cabra tira al monte, ya os podéis imaginar donde terminamos.
Efectivamente, en una habitación cerveza en mano, risas y ocurrencias varias, hasta que alguien llamó a la puerta, dijo que buscaba a "no se quien" y terminó yéndose, los que estuvieron saben la historia, pero sólo os diré que muy "tordo" tenía que ser la tipa para no llegar ni a pasar el dintel.
Horas después, tras duchita de rigor y maqueo por siaca....de nuevo a la calle Laurel, más cerveza, más calle y poca comida...una vez cogido el puntillo, que se hizo esperar, buscamos garitos con más marcha, evidentemente teníamos que sentirnos rodeados de mujeres, así que vagabundeamos por varios, hasta desistir. Nunca he terminado de entender para que estar junto a tías, busques algo o no, si no piensas decirles nada. Víctor entendió aquel día porque nunca he "pillado" con mis amigos, imposible, quien se anime sólo tiene que decirlo... Se trata de una técnica muy depurada de mirar y mirar hasta que......se van.
Y llegaron las 4:30 de la madrugada, no podía más, haciéndo cola en la entrada a una discoteca, dijeron que cobraban y 3,1416 y a dormir.
A la tarde siguiente cuando subía de nuevo a Bellver no podía para de pensar en todo lo ocurrido, y aún hoy semana y media después, me siento orgulloso de tenerlos y de disfrutarlos, cada uno con su estilo, su manera de entender la vida y de relacionarse conmigo, quizás por eso funciona o no...

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